Durante la época revolucionaria en una noche oscura en el pueblo de San Gaspar se encontraba una joven llamada Consuelo quien se despertó de pronto al escuchar ruidos en medio de las hortalizas de su padre, se armó de valor y sin decirle a nadie salió armada con una escopeta siguiendo el ruido y tratando de encontrar algún rastro, no podía divisar nada en la oscuridad hasta que en medio de los arbusto un tigrillo saltó, sorprendida por lo súbito de la acción soltó el arma a la merced de un depredador pero el tigrillo sólo se quedó ahí, frente a ella, observando, y Consuelo, entre toda la oscuridad sólo podía ver esos ojos amarillentos viéndola directamente, pronto entendió que la criatura no le haría ningún daño, pero hipnotizada por su fija mirada sabía que el tigrillo quería algo de ella, sin saber exactamente que, el tigrillo al darse la media vuelta comenzó a andar.
Consuelo, atraída por el felino comenzó a seguirlo entre plantas y terracería, sin saber a donde iba, caminaron entre el follaje durante un largo rato y cuando menos se dio cuenta Consuelo se encontraba caminando entre agaves, muchos de ellos con marcas de zarpazos en sus tallos, con la luz de la luna ella podía distinguir un líquido saliendo de los agaves de intenso aroma, al probarlo distinguía enseguida su naturaleza, era tequila, sin poder explicar como salía éste directamente del agave, su única explicación fue que todo era obra del tigrillo, pero cuando menos se dio cuenta éste desapareció entre las pencas. Consuelo regreso a casa a la mañana siguiente tratando de recordar el camino de vuelta a aquel lugar, cuando contó su historia nadie le creía pero ella sabía bien lo que tenía que hacer a partir de ese momento, consiguió hacerse de dichos agaves con los cuales se propuso a hacer el mejor destilado de la región, ella sabía exactamente que dicho tequila debía llamarse Tigrillo Royal.
El Tigrillo es un cazador nocturno que deambula con gallardía durante la noche, sin temor, ni premura busca su presa entre los plantíos de agave, él sabe que nada puede escaparse de sus garras, cuenta la leyenda que el mezcal brota como sangrado del agave cuando deja zarpazos en su andar, durante sus rondas nocturnas el Tigrillo deja su marca a donde quiera que va, pero si algo es cierto sobre esta criatura es que cuando uno sale a buscarlo por la noche no se encuentra a el Tigrillo por casualidad, el Tigrillo te encuentra a ti entre la oscuridad.